IMAGEN DE FRAY DIEGO JOSE DE CADIZ

 

La imagen del Beato Diego José de Cádiz es una de las aportaciones devocionales y una deuda saldada con quien fue gran promotor y predicador de las bondades y el poder del Señor, venerada como tal desde el traslado a la Basílica de Nuestro Padre Jesús del Gran Poder. Se trata de una escultura de cedro de talla completa policromada, que es encargada en 1967 al famoso imaginero Antonio Castillo Lastrucci, quien fallece antes de concluirla y deja el encargo a su hijo Adolfo. Es de tamaño natural y se encuentra en la hoy llamada capilla de los Beatos, sobre peana dorada a la salida del deambulatorio del camarín del Señor.

En la representación de Fray Diego José de Cádiz, del que se conocían sus rasgos físicos en vida, se opta por revestirlo con el sayal propio de la orden franciscana en su reforma capuchina, con cíngulo a la cintura con tres nudos que significan los votos o virtudes de la orden –pobreza, castidad y obediencia- y con el crucifijo en las manos al que reverencia en actitud de besarlo, en clara transposición de aquellas representaciones de San Francisco difundidas por España tras el Concilio de Trento, en las que incluso es abrazado por Cristo desde la Cruz en asimilación de la misma entrega por los demás  que el Maestro. Los rasgos del Venerable Capuchino asimilan del mismo modo sus barbas pobladas, pómulos prominentes, mejillas hundidas y ardor místico, algo que en vida de Fray Diego ya estaba semejado por los componentes de la orden. Desde su colocación en la Basílica se ha convertido en uno de las fuentes de oración de los devotos, quienes siempre depositan flores y besos a los símbolos de su cíngulo. La escultura también es el símbolo de la hermandad que a lo largo de la Historia ha existido entre la Orden Menor Capuchina y la Cofradía y que quedó refrendada en la Carta de Hermandad de 1999. En el aniversario de la beatificación del Beato Diego J. de Cádiz se celebra Solemne Función Religiosa, colocándose en dicho día la imagen del Beato en el presbiterio.