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Igualmente se conocen documentadas las intervenciones de 1775 de Blas Mölner restaurando los ángeles y la integral de 1853 en la que se dora por última vez. Los ángeles se volvieron a retocar en 1908. En 1909 se bordan los respiraderos nuevos, en terciopelo granate con bordados en oro y seda plasmando escenas de la pasión en tondos enmarcados por elementos vegetales. En 1969 se le añade, sobre los respiraderos un moldurón tallado y dorado por Manuel Guzmán Bejarano con maniguetas de madera de Guinea en su color. Finalmente en 1987 son pasados los faldones a nuevos terciopelos en los talleres de sobrinos de Esperanza Elena Caro. La obra barroca es un compendio iconográfico de corte retablística pues el canasto del Señor agrupa ocho escenas iconográficas que giran en torno al Poder de Cristo sobre los hombres en clara alusión al titular de la Cofradía. En las esquinas del paso se representan inscritas en águilas bicéfalas —símbolos de la caridad, del gobierno, del ascenso de los pensamientos y del poder—, envueltas en parejas de ángeles cuatro escenas procedentes del Antiguo Testamento: “La destrucción del Templo por Sansón”, “Moisés tocando con su vara la a la pequeña Horeb”, “La carga de los animales en el Arce de Noé” y “La vuelta del hijo pródigo”. Frente a ellas en otros cuatro tondos en el centro de los lados del paso aparecen flanqueados por dos ángeles cuatro escenas de la Pasión de Cristo: “Jesús ayudado por Simón de Cirene al portar la Cruz camino del Calvario”, “El Prendimiento”, “La Flagelación” y “La coronación de Espinas y Escarnio”. Sobre estas cuatro, en otros tondos menores aparecen San Mateo y San Juan representando a los Evangelistas y San Agustín con San Jerónimo a los Padres de la Iglesia, con los que se significa una unión de todos los textos sagrados presentes en el Poder de Cristo a través de la imagen del Señor tallada por Mesa. Sobre al mesa aparecen seis ángeles pasionistas que muestran con filactelias y los símbolos el sufrimiento de Cristo y Su resignación en el camino del sacrificio en la cruz. Mientras los de la esquina muestran escudos en tierra con los símbolos que repiten en sus manos que señalan la divina escultura a la que flanquean. Se trata de los Clavos con el Martillo, la Caña con la Hiel, la Corona de Espinas y la Lanza de Longinos. Los centrales aparecen con las mencionadas filactelias en las que se puede leer “obediens usqu(e) ad mortem” en uno y “mortem ante crucis” que significan obediencia hasta la muerte y muerte ante la cruz.
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