Mención aparte merecen los bordados de los respiraderos, ejecutados anteriormente a los del Señor, en los que alternando con sus partes funcionales de rejilla de hilo de oro, aparecen una sucesión de escenas de la Vida de la Virgen, bordando los hermosos pasajes con hilos de seda que se enmarcan en medallones con elementos similares a los del resto del palio en oro, siempre sobre terciopelo granate.

 

La orfebrería del palio se ha conservado afortunadamente desde su ejecución, no perdiéndose ninguno de sus elementos de primera fila por cambios en las modas. Conserva la peana Rococó del XVIII, fuente de inspiración para un buen número de piezas de la actual Semana Santa. Es de planta mixtilínea, claramente dieciochesca en la suerte de rocallas que enmarcan temas de espejo que recorren sus tres ritmos que alternan entrantes y salientes de gran efecto y se rematan en una cornisa quebrada en cuyos puntos más elevados se asientan cuatro Padres de la Iglesia. Se trata, junto al paso del Señor de la mejor de las piezas de la cofradía. En ella se inspira la gran moldura de plata que enmarca la mesa del paso y da pie a los respiraderos, obra de 1946 de Jorge Ferrer, autor de la mayoría de piezas de plata de gran categoría labradas en la primera mitad del XX.

En 1935 hizo los candelabros de cola y los faroles de entrevarales, que se inspiran en otros de mano existentes en la Sacramental de la Magdalena de Sevilla. En el vástago central de los blandones conocidos como “gigantes” de la Catedral de Sevilla se inspiran las jarras para flores mayores del palio, mientras las pequeñas de la delantera son de 1938 de Medina. También Ferrer ejecutó los doce varales que rememoran el tema salomónico en el que se intercalan tupidos temas vegetales en 1940. De reciente ejecución es la candelería que completa el palio, de los talleres de Orfebrería Triana, mientras que el llamador es de 1988 de Juan Borrego. El paso ha sido restaurado completamente en los años noventa del s. XX, pasándose el manto y palio en el taller de Fernández y Enríquez, años en los que procesiona el manto azul de salida bordado en esa fecha por los mismos artistas. En el 2000 se restaura en los talleres de J. R. Paleteiro el conjunto de los faldones.